Volviendo al Ruedo
Hace casi año y medio tomé la decisión de empezar un blog con mis andanzas y anécdotas de nuestra vida patagónica. Cuatro días más tarde, mi adorable pero travieso hijo Juan, puso en práctica todas sus habilidades, y me dejó sin computadora! Por aquello del caos de la vida diaria y no necesitar hacer un uso diario de la computadora...tarde siete meses en hacerla arreglar! Cuando finalmente llegó a casa arreglada, había pasado tanto tiempo desde mi primer post, que desistí de mi humilde bitácora.
¿Qué cambió que me hizo querer escribir de vuelta? Primero, mi necesidad de algún tipo de expresión creativa. Cuando no hay tiempo ni espacio físico para algo mas acorde a mi formación artística, por algún lado hay que encontrar una alternativa. Segundo, nuevamente un libro! Me compré un libro antes de Semana Santa llamado Allá en la Patagonia que es una recopilación de cartas que le escribe Ella Hoffman , inmigrante alemana en la década del '20, a su madre. Tanto de lo que lei en sus cartas resonaba en mi! Sentí que infinidad de sus experiencias, a pesar de los 90 años que nos separan, podían ser tranquilamente experiencias que yo he tenido y tengo a diario. Y la última razón para volver es, dentro de unos años,cumplida mi aventura patagónica (si así Dios dispone), no seria lindo tener, como Ella Hoffman, algún tipo de recolección escrita de mis experiencias?
Irónicamente, justo hoy se cumplen 2 años de mi llegada a Viedma. Por un lado, qué rápido pasó! Por otro, parece una eternidad de tiempo por todo lo que hemos vivido, todo lo que han cambiado nuestras vidas.
No puedo evitar recordar el caos de esa mañana en el aeropuerto de Aeroparque.
Dos bebés, uno de 2 meses, otro de 13 meses. una pila de valijas y una ansiedad y nervios increíble. Cual sería mi sorpresa cuando al ir a hacer el check in en el mostrador me informan que, a pesar de haberme vendido los pasajes, no está permitido por la aerolínea que una sola persona viaje con dos bebés menores de dos años! Que angustia! Que hacer? Mi santo hermano Felipe, que me habia llevado al aeropuerto, en dos minutos decide faltar al trabajo y subirse conmigo al avión. Listo! decido comprar un pasaje para Felipe, y me informan que tengo que ir hasta la otra punta del aeropuerto...y no me dejan despachar las valijas! Así que corrida con valijas y bebitos a gritos hasta la otra punta del aeropuerto. Listo! ahora sí ! "queremos un pasaje urgente para el avión que sale en 50 minutos para Viedma!"digo.
Me contestan: " solo hay billetes en primera clase" "¿como? bueno, no importa! deme pasaje en primera!"
pasan la tarjeta....y no pasa! pasan otra tarjeta....y no pasa! a la tercera tarjeta ( no la mia, la de mi santa cuñada ) finalmente logramos comprar el pasaje. Que conste, la única vez en mi vida que he comprado un pasaje en primera, y ni siquiera era para mi!
Corremos nuevamente hasta la otra punta del aeropuerto con valijas y bebés que siguen llorando y logramos despachar todo 15 minutos antes del cierre del vuelo!
porsupuesto, seguimos corriendo hasta el avión, con Luisito en la mochilita de bebé y Juan en brazos de Felipe. los gordos no paran de llorar hasta que finalmente estamos sentados en nuestros asientos, cada uno con un bebé en brazos.
el avión despega de Buenos Aires rumbo al sur y puedo distinguir clarisimamente la iglesia del Pilar donde me casé, la Av. 9 de Julio, el obelisco, los diques de Puerto Madero.... me invade el corazón una sensación rara, que incluso hoy cuando la evoco, me hace llorar. Es una mezcla de tristeza por la etapa que se cierra, nervios y miedo por lo desconocido que me espera, alegría por el reencuentro con José que nos espera hace 5 meses en el sur.
Hasta acá mi entrada de hoy. prometo ser lo más rigurosa posible con publicar seguido! todo lo que 3 niños me dejen!
¿Qué cambió que me hizo querer escribir de vuelta? Primero, mi necesidad de algún tipo de expresión creativa. Cuando no hay tiempo ni espacio físico para algo mas acorde a mi formación artística, por algún lado hay que encontrar una alternativa. Segundo, nuevamente un libro! Me compré un libro antes de Semana Santa llamado Allá en la Patagonia que es una recopilación de cartas que le escribe Ella Hoffman , inmigrante alemana en la década del '20, a su madre. Tanto de lo que lei en sus cartas resonaba en mi! Sentí que infinidad de sus experiencias, a pesar de los 90 años que nos separan, podían ser tranquilamente experiencias que yo he tenido y tengo a diario. Y la última razón para volver es, dentro de unos años,cumplida mi aventura patagónica (si así Dios dispone), no seria lindo tener, como Ella Hoffman, algún tipo de recolección escrita de mis experiencias?
Irónicamente, justo hoy se cumplen 2 años de mi llegada a Viedma. Por un lado, qué rápido pasó! Por otro, parece una eternidad de tiempo por todo lo que hemos vivido, todo lo que han cambiado nuestras vidas.
No puedo evitar recordar el caos de esa mañana en el aeropuerto de Aeroparque.
Dos bebés, uno de 2 meses, otro de 13 meses. una pila de valijas y una ansiedad y nervios increíble. Cual sería mi sorpresa cuando al ir a hacer el check in en el mostrador me informan que, a pesar de haberme vendido los pasajes, no está permitido por la aerolínea que una sola persona viaje con dos bebés menores de dos años! Que angustia! Que hacer? Mi santo hermano Felipe, que me habia llevado al aeropuerto, en dos minutos decide faltar al trabajo y subirse conmigo al avión. Listo! decido comprar un pasaje para Felipe, y me informan que tengo que ir hasta la otra punta del aeropuerto...y no me dejan despachar las valijas! Así que corrida con valijas y bebitos a gritos hasta la otra punta del aeropuerto. Listo! ahora sí ! "queremos un pasaje urgente para el avión que sale en 50 minutos para Viedma!"digo.
Me contestan: " solo hay billetes en primera clase" "¿como? bueno, no importa! deme pasaje en primera!"
pasan la tarjeta....y no pasa! pasan otra tarjeta....y no pasa! a la tercera tarjeta ( no la mia, la de mi santa cuñada ) finalmente logramos comprar el pasaje. Que conste, la única vez en mi vida que he comprado un pasaje en primera, y ni siquiera era para mi!
Corremos nuevamente hasta la otra punta del aeropuerto con valijas y bebés que siguen llorando y logramos despachar todo 15 minutos antes del cierre del vuelo!
porsupuesto, seguimos corriendo hasta el avión, con Luisito en la mochilita de bebé y Juan en brazos de Felipe. los gordos no paran de llorar hasta que finalmente estamos sentados en nuestros asientos, cada uno con un bebé en brazos.
el avión despega de Buenos Aires rumbo al sur y puedo distinguir clarisimamente la iglesia del Pilar donde me casé, la Av. 9 de Julio, el obelisco, los diques de Puerto Madero.... me invade el corazón una sensación rara, que incluso hoy cuando la evoco, me hace llorar. Es una mezcla de tristeza por la etapa que se cierra, nervios y miedo por lo desconocido que me espera, alegría por el reencuentro con José que nos espera hace 5 meses en el sur.
Hasta acá mi entrada de hoy. prometo ser lo más rigurosa posible con publicar seguido! todo lo que 3 niños me dejen!
Que bueno que has regresado! Te echábamos de menos!
ResponderEliminarQue lindo leerte Cata! Se lo acabo de leer a los chicos y estaban de lo más entusiasmados con el relato!
ResponderEliminarSe echaba de menos tus posts. Me encanta, espero con ilusión la siguiente.
ResponderEliminarMuy bueno Cata!
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